domingo, marzo 19, 2006

Todos juntos

Por David Wapner

Año 1977, cuatro y media de la madrugada, salía de una diversión en casa de unos amigos, los mellizos Damonte. Caminaba por Libertador en dirección a Callao, rumbo a la parada del 124, de regreso a casa. Llevaba una flauta dulce en la mano: una flauta dulce. Era día de semana, no caminaba nadie por mi vereda; todo debía estar cerrado a esa hora, por muy tarde, o por demasiado temprano.

Pero fui a pasar por el único bar abierto en aquella avenida.
Dos mesas a la calle, tres más en el interior del local, cinco o seis parroquianos, todos policías.

-A ver, vos, vení acá.

Era un gordo de civil, me detuve.

-¿De dónde venís?

Yo sudaba.

-De una fiesta.
-Mostrame los documentos.
Pensaba, mientras buscaba en los bolsillos, "ahora los perdí, estoy sonado." Estaban, los mostré.

-¿En dónde viven tus amigos?
-Acá, en Libertador.
-¿Y qué llevás en la mano?
-Una flauta.

El oficial, a quien decían comisario, le daba al whisky.
-¿Y qué sabés tocar? A ver, tocate algo.
Los que estaban con él hicieron risitas.
El comisario agregó:
-Hasta que no toqués algo, de aquí no te vas.

Yo, ¿qué podía hacer?, me puse a tocar.
-Vamos, más fuerte.
Con un nudo en la garganta, soplaba "Todos juntos" de "Los Jaivas".
Terminé en cualquier nota.

-¿Puedo irme a mi casa?
-Tocate otra.
Entre las risas de los otros policías, se oyó una voz que dijo:
-Dale, dejalo ir al pibe, ya está.
El comisario se puso pesado:
-Primero que toque otra.
-Vamos, viejo -le dijeron-, son las cinco de la mañana, hay que cerrar el bar, dejalo ir.
Me devolvió los documentos.
-No vuelvas a pasar por aquí, la próxima vas en cana.
Tomé velocidad por Libertador, a punto de llorar, "llego a casa y me meto en el baño."

4 comentarios: