
por Idefix
Sexto grado. La maestra nos pidió que llevemos una caja de química para hacer experimentos. La maestra anota cosas en el pizarrón y habla. Me aburro. Una chica empieza a jugar con una botella de alcohol y se le cae todo el líquido al suelo. “No importa, chicos –dice la maestra- el alcohol se evapora rápido, mucho más rápido que el agua”. Suena el timbre, la maestra se va. El charco de alcohol sigue ahí, en medio de la clase. “Mirá”, le digo a Gonzalo, mi compañero de banco. Prendo un fósforo y lo tiro arriba del charco de alcohol. La llama es grande, azulada. Una chica grita, otros salen corriendo y aparece un señor con un matafuegos. Termina el escándalo y me llevan a dirección. “¿Por qué hiciste eso?”, me preguntan. “¿Por qué?, ¿Por qué?” repiten sin parar. No les contesto.
todo toma otra perspectiva despues de...
ResponderBorrarquè lindo. cuànto recuerdo del demonio! nosotras prendíamos pupitres con desodorante.
ResponderBorrarno serà ¨ideafix¨, deivid?
http://www.asterixyobelix.com/perro.htm
ResponderBorrarCreo que todos tenemos nuestras anecdotas con fuego, en la secundaria. Yo tengo con alcohol, desodorante, agua ras.
ResponderBorrarY la maestra? No, chicos, dejen el gas abierto, que no pasa nada...
los charcos de liquid paper se queman con efectos raros.
ResponderBorrarmi peor encontronazo con la autoridad escolar fue por intentar hacer un asado en un casillero dentro del aula, durante la clase de inglés. yo pensaba que la profesora era arterioesclérótica, pero aquella vez la subestimé.