sábado, agosto 20, 2005

Nick Cave y San Marcos

Por Juan Terranova

Hace un tiempo compré, por tres pesos en una librería de saldos de Primera Junta, el Evangelio según San Marcos. El librito, publicado por Muchnick en una colección de nombre La Biblia laica, no llegaba a las setenta páginas y era bastante excéntrico. La primera nota, titulada La Biblia del oso, contaba que la traducción que el lector tenía en sus manos había sido realizada por Casiodoro de Reina, un jerónimo sevillano de la Cartuja de San Isidro del Campo que tuvo que huir de la Inquisición y refugiarse en la Reforma.

En 1569, después de diez años de peregrinaje que lo llevaron de Ginebra a Londres y de Strasburgo a Francfort, Casiodoro completó su trabajo. Se trataba de la primera versión completa de la Biblia en español realizada de sus originales hebreo y griego. Para facilitar su entrada en España, el monje omitió su nombre de la primera y muy modesta edición de mil cien ejemplares, así que los lectores comenzaron a identificar el libro con el logotipo del imprentero: un oso comiendo un panal de abejas. De allí que se la conozca como la Biblia del Oso.

Pero la prosa de Casiodoro, sólida y directa, ideal para recoger las rudas y simples palabras de Marcos, no era lo más curioso. El libro traía un prólogo de Nick Cave. Sí, el rockero oscuro, el músico fetiche de Wenders y el centro indiscutible de Nick Cave and the bad seeds. Yo sabía que, a principios de los noventa, había publicado una novela titulada Y el asno vio al ángel, así que la cosa no sonaba tan rara después de todo.

El prólogo es mucho más que una freakeada. Al principio Cave confiesa que, como todo joven punk, su primer acercamiento a la Biblia había sido con el Viejo Testamento. “Uno podía oler su aliento enloquecido, ver el humo amarillento que emanaba de sus muchas páginas, escuchar los acongojados gritos de desesperación”. Educado en la Iglesia Anglicana australiana, el músico veía a Cristo como alguien “sandio, pelmazo y blandengue”. Sin embargo, después de su paso por el coro de una iglesia de Wangarafta y ya bien entrado en la adolescencia trabó amistad con un párroco que le recomendó leer a Marcos.— ¿Por qué Marcos?— parece que preguntó Cave.—Porque es breve— parece que le respondió el párroco.Y así el músico vio la luz.

“El Evangelio según San Marcos –escribe Cave– se puede equiparar a un manojo de huesos en el que la información se muestra tan cruda, magra y dotada de nervio que la narración sufre de una melancolía cimentada en la ausencia.”

Escrito cerca del año 70 de nuestra era, éste Evangelio es el más viejo. Probablemente Marcos no tuviera una instrucción muy acabada y su escritura estaba dedicada a cristianos que llegaban del paganismo y no conocían las costumbres judías. De allí que su estilo sea vivo y popular, esté lleno de espontaneidad y su lenguaje sea rudimentario y directo. Cave, por lo tanto, lee bien y cada una de sus observaciones, a veces maliciosas pero siempre refinadas, se vuelven interesantes y disparadoras.
“El Cristo que emerge de las páginas del Evangelio según San Marcos, atravesado por los caprichosos acontecimientos que configuraron su existencia, exhibía una urgencia y una intensidad que me resultaban irresistibles. Cristo me habló a través de su soledad, del peso de su muerte, de su furia dirigida a los mundanos, en definitiva, a través de su sufrimiento. Comprendí que había sido víctima de la falta de imaginación de la humanidad y que su tormento en la cruz tuvo por instrumento los clavos de una creatividad entumecida.”
Mi parte preferida de los Evangelios es el Sermón de la Montaña. Me gusta esa bajada de línea, esa vigorosa puesta al día de una ley vieja. Las palabras de Cristo suenan, en la montaña, exigentes y activas. Lejos de recomendar la resignación a los oprimidos o la pasividad frente al mal, son enérgicas y seguras. Marcos no recoge estas enseñanzas y por eso nunca terminé de reparar en su relato. De la mano de Cave, sin embargo, el rápido viaje de Marcos comenzó a interesarme. Comprendí que su alusión a la brevedad no era apenas una observación. Hay en ella una llamada a la agilidad, a lo práctico, a lo efectivo. La prosa de Marcos, traducida con ductilidad por Casiodoro, vuela liviana para siempre dar en el blanco. Casi como la letra de una buena canción.

5 Comments:

Blogger Juan Dé said...

Muy bueno este post, Terranova.

"Concluido el Evangelio según Marcos, quiso leer otro de los tres que faltaban; el padre le pidió que repitiera el que ya había leído, para entenderlo bien. Espinosa sintió que eran como niños a quienes la repetición les agrada más que la variación o la novedad."
Jorge Luis Borges, "El evangelio según San Marcos", en "El informe de Brodie",1970.

5:32 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Gracias, Rex.

8:05 p. m.  
Blogger Miguel P. Soler said...

Interesante Post, Juan: esa vinculación entre Cave y San Marcos como un nodo temporal.
Gracias.-

8:53 p. m.  
Blogger paula p said...

no hayo, como Cave, 1 informacion ¨cruda¨ sino + bien caprichosa, parece lo + pop del nuevo test.: La imagen de Jesus como un Manosanta total, todos acosándole por todos lados donde camina, no lo dejan caminar, la medula del exito del hijo de dios
(ah! y parece que el vuelve a Casanaum -justo!- cuando encarcelan a Juan Bautista, todo un pikete)

3:14 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

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