viernes, marzo 10, 2006

El cuestionario como un viaje de ida (6)



Hoy responde: Samanta Schweblin


1.¿Qué está leyendo en este momento?
“Levantad, carpinteros, las vigas del tejado” de J. D. Salinger. Me faltan pocas páginas pero ya puedo augurar un final extraordinario.

2. ¿Qué cosas la inspiran?
Leer (pero no tiene que ser algo demasiado bueno: me indigna leer autores extraordinarios por que siento que el Todo Poderoso no fue demasiado justo conmigo a la hora de la repartija). También los breves momentos de ocio del everyday: el colectivo, las salas de espera, de pie frente a la pava, conducir por la autopista, la cola del banco, cosas así. Un momento del día en el que pueden surgir ideas que me interesan es a la noche, cuando leo en la cama antes de quedarme dormida: leo muy pocas páginas, nunca más de veinte o treinta, y no tengo la menor idea de lo que dicen; la modorra y el confuso relajo de las palabras impresas suele ser un gran disparador de ideas.

3. ¿Cuáles son sus obsesiones y sus temas favoritos?
La falta, el vacío, lo oscuro. El absurdo y el caos. Y más puntualmente se me ocurren ahora algunos espacios, como el descampado, la pampa, lugares muy amplios en los que si se anda a oscuras se tiene la sensación de estar expuesto desde todos los francos. También las multitudes. La mirada ambigua de casi cualquier animal. La inercia de los personajes contra la violencia irreversible de una historia.

4. ¿Ha recibido algún premio? ¿Qué se siente?
El Fondo Nacional de las Artes y Haroldo Conti (los dos en el 2001). Económicamente se siente muy bien. Nada es gratis, así que uno se siente un poco desorientado al principio, pero se adapta al instante. Como reconocimiento los premios generan mucha energía y ganas de trabajar, pero hay que tener presente que no tienen mucho que ver con la calidad de la obra.

5. ¿A qué hora del día escribe y dónde?
Temprano a la mañana, antes de empezar a trabajar, o por la noche, antes de acostarme. Trabajo de manera independiente así que puedo organizarme bien con los horarios. Cuando tengo una idea fuerte que necesita más de tres o cuatro horas seguidas de trabajo suelo tomarme uno o dos días, desaparecer del mundo y escribir lo que haya que escribir. Necesito estar sola, eso si. Puedo anotar una idea en el colectivo, en un café, o incluso puedo corregir sin problema rodeada de un gran quilombo. Pero para escribir necesito estar en silencio. Desconecto Internet, bajo el volumen del teléfono, etc. Necesito estar segura de que nada va a interrumpirme.

6. ¿Qué sitios de la web visita con más frecuencia?
Gran parte de mi trabajo se relaciona con Internet así que paso muchas horas navegando. Quizá justamente por eso prefiero acercarme a la literatura de otra manera, hay muy buenos sitios y blogs sobre el tema, pero mis visitas son muy eventuales. En cambio, no salgo de casa sin consultar la página del Weather Channel, y me declaro orgullosa adicta de Google… Las diez primeras páginas de Google sobre cualquier búsqueda siempre, pero siempre, superarán la austeridad y la tiranía de la Real Academia Española. Una página genial que me pasaron ayer: http://www.tusecreto.com.ar/ : sin palabras, una muestra de que todos somos grandes escritores, les va a encantar. Y otra http://www.pandora.com/, vayan y jueguen.

7. ¿La literatura tiene sentido más allá del narcisismo? ¿Por qué?
No me gustan estas preguntas, ni siquiera puedo decir “si” o “no” porque detrás siempre escriben “¿por qué?”...
Se me ocurre un escape fácil: están los tipos que tienen coche porque lo necesitan para trabajar, están los que tienen coche porque lo heredaron del padre –con su propia cultura dé como debe ser conducido y cuidado-, y están los tienen coche por que suponen –o ya comprobaron- que es algo sumamente útil, ya sea para fanfarronear, para no tener que cargar con los bolsos, o porque con él puede llegarse a sitios que no pueden alcanzarse de ninguna otra manera.
Samanta Schweblin nació en Buenos Aires en 1978. Es egresada de la carrera de Diseño de Imagen y Sonido de la UBA, donde se especializó en el área de guión cinematográfico. Publicó en 2002 el libro de cuentos El núcleo del disturbio (Destino). Su cuento "El cavador" fue incluido en La joven guardia (Norma, 2005). (Aquí un cuento en El interpretador)

1 Comments:

Blogger Adrianitas Dulces said...

Acabo de comprar el libro " El núcleo del disturbio" de esta autora argentina.
Sin ninguna referencia lo encontré en una librería y me llamo la atención al leer las primeras páginas; quizá me recordaba algo de la casa tomada de Cortazar.
La cosa es que me encantaron los cuentos, pero por sobre todo “ Hacia la alegre civilización de la capital”.
Eso
shau

1:03 p. m.  

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